El fotógrafo intuye historias que, sólo a veces, tiene la satisfacción de desvelar

“Ver”, “ojear”, “repasar”, “observar"... reflejan distintos grados de atención que pone el observador a la hora de mirar. Sin embargo,
de entre ellos, es posible que, "contemplar", sea el que más seriamente advierte a los sentidos que hay que esforzarse más.

El fotógrafo es un artista de la contemplación y la emoción de sus tomas sólo puede ser percibida si son, en verdad, contempladas.
En esta página invitamos a contemplar fotografía. Un juego en el que se puede compartir lo que a otros ha podido pasar desapercibido.

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La corriente desapercibida


E3; 50mm macro; 1/160 seg en f/2,0+1; 200 ISO.
Paseo por la frontera, empapándose de peso inadvertido. Cruzando una corriente más en una misión mil veces ya cumplida… Una carga esencial que brota de esa corriente desapercibida.
Pistas: Localiza la corriente y su carga no pasará inadvertida. Comentarios ocultos (resaltar con el cursor a continuación para desvelar): Nace en el centro de la flor y parece desplazarse lentamente hacia su desembocadura. Nadie la percibe. La corriente de minúsculas partículas discurre por un cauce imaginario bien delimitado entre los márgenes desenfocados de la imagen. El ingenuo transportista, concentrado en sus quehaceres, acumula carga y más carga, que desplaza siempre, con atino involuntario, hacia la cita con su destino. ¡Polen, mágico elemento!

Instante



E500; 45-150 en 55mm; 1/640s en f/14; 100 ISO.
Playa de Zahara de los Atunes, Cádiz. Atardecer en agosto tras un día de cielo completamente azul y despejado. El instante duró sólo unos segundos y estuvo a punto de pasar inadvertido porque la nube era tan tenue y fina que sólo se hizo visible cuando cruzó delante del Sol.
Pistas: Color. Comentarios ocultos (resaltar con el cursor a continuación para desvelar): El cambio en la intensidad de la luz fue mínimo, ya que el Sol no se nubló. El verdadero cambio tuvo lugar en el color de la luz. Pero éste pasó desapercibido al ojo humano, pues el cerebro se acomoda rápidamente. La luz de la fotografía es la real, sin filtros ni añadidos. Las tomas siguientes ya tenían el color de siempre. Y es que estamos "construidos" de una forma tan práctica que mucho de lo que nos rodea nos puede pasar desapercibido, Y mucho de ello, es bello (bello de belleza, no de pelo).

Alacena

E500; 50 mm macro; 0,4s en f/2,8; 100 ISO. Toma subexpuesta para simular grano . Se compensó con niveles.
Esta toma corresponde a un detalle de una casa de muñecas. La alacena no mide más de 7 u 8 cm. y las piezas de fruta no más de 5 mm.
Pistas: Contemplar los efectos que el distinto grado de desenfoque produce en los elementos de la toma. También tratar de identificar áreas que delimitan la profundidad de campo. Comentarios ocultos (resaltar
con el cursor a continuación para desvelar): No hay que dejar que la vista se detenga mucho tiempo en la parte enfocada de la toma, pues quedarían desapercibidos los dos bronces del fondo, que otorgan gran profundidad a un espacio realmente reducido. Su textura; su contorno difuminado; el halo en que se torna el asa del fondo; los brillos concentrados en círculos. El paso a los elementos nítidos puede hacerse sobre la superficie de la alacena, donde se observa la pequeña profundidad de campo de poco más de un centímetro. Pese a ello, la posición de la cámara ha permitido enfocar nítidamente piezas más distantes, como la fruta y el plato decorado, mientras que el plato de comida, situado en medio, ha quedado fuera de foco. Desenfoque progresivo también a lo largo de la balda superior, donde las dos tazas toman el protagonismo. Por último, los puntos que rodean todo el perímetro del frutero son sólo visibles cuando reflejan la poca luz directa que les llega (por cierto, todos en el límite de la profundidad de campo).